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sábado, 14 de septiembre de 2024

Cuando se derrama el mar


Premio Iscariote

CUANDO SE DERRAMA EL MAR, MEJOR LIBRO DE MICRORRELATOS PUBLICADO EN ESPAÑA EN 2023.

VEREDICTO DEL JURADO

Reunido el jurado del Premio Iscariote, determinan lo siguiente:
GANADOR: “Cuando se derrama el mar” de Elena Bethencourt.

“Cuando se derrama el mar”, de Elena Bethencourt, ha derramado las expectativas del jurado con una propuesta inédita, unos textos asentados en la ternura, los sentidos, las sensaciones la imaginación y la sal marina. Microrrelatos sensitivos que a veces acunan y emocionan y en ocasiones muerden. Un conjunto de historias bien montadas sin la necesidad de recurrir a ingeniosos juegos de taller excesivamente trillados y repetidos en el universo aún joven del microrrelato. “Cuando se derrama el mar” no repite fórmulas ni ejercicios de estilo ni golpes de efecto ni ideas brillantes que se sustenten y estén al servicio, sin desarrollo, de esas ideas, sino que apuesta por una voz propia y sencilla en el mejor sentido de la palabra, sin la necesidad de tener que demostrar triples saltos mortales a través de piruetas literarias. Con la base de la sutileza, la intuición y la cercanía, la autora construye un universo propio que no es sólido e inamovible, sino líquido, como el mar en el que nadan, naufragan, flotan, se desbordan, se ahogan o se sumergen sus personajes, unos personajes de carne, hueso y agua. La resaca de las olas de este libro te atrapa para llevarte a las profundidades, pero cuando sube la marea regresas con el libro entre las manos pensando que un género como el microrrelato aún tiene muchos océanos por navegar, muchas islas por descubrir y millones de playas en las que perderse para escribir historias como las de “Cuando se derrama el mar”. Un libro, que al cerrarlo, descubres que te ha calado, y al ponerte de pie, empapado, descubres que ha dejado un charco. Por todas estas razones, este jurado ha considerado que “Cuando se derrama el mar”, de Elena Bethencourt, merece el II Premio Iscariote al mejor libro de microrrelatos publicado en España en 2023.





 

Minimundos, Editorial SM

 En librerías 



sábado, 14 de mayo de 2022

Norte y Sur

 


Cuando el dueño del reloj de arena le dio la vuelta, sus habitantes aprovechamos para bloquear el embudo y quedarnos arriba. Entonces el tiempo se detuvo y nosotros —ahora inmortales— construimos montañas, plantamos árboles y convertimos aquel desierto en un vergel.
    Cuando el dueño regresó, temimos por nuestro microcosmos, pero abrió el reloj con delicadeza, rellenó con arena, sol y agua la parte inferior y escribió “Playa” en un cartel.
    Mirando embelesados las olas del nuevo paraíso, entendimos que no todo era norte, que el sur existía también y que, para alcanzarlo, valía la pena echar a andar el tiempo otra vez.

viernes, 18 de marzo de 2022

La propiedad conmutativa

 

Ganador 10 años de ENTC

En mi familia, el orden de los factores no cambia ni altera el producto. Estudié con las monjas como mi madre. Por las tardes limpiaba, planchaba y bordaba mi ajuar, en ese orden, mientras mi hermano jugaba al balón. A los dieciséis papá le mandó al burdel, a los dieciocho a la universidad.

A mí me insistieron en la pureza, factor determinante que no se podía alterar. Me casaron con Simón, un abogado prometedor. Me fue infiel con una clienta, con una prima lejana y con su secretaria. En ese orden.

Mis padres siempre han dicho que aguante, que al menos me mantiene. Mi única esperanza de cambio es un hijo, pero Simón nunca está. Últimamente, he optado por conmutar y me acuesto con Ramón, Demetrio y Luis, o con Luis, Demetrio y Ramón. El orden de los factores no importa, porque sea cual sea el producto, le llamaré Simón.

Elena Bethencourt

jueves, 17 de marzo de 2022

Cruzar la raya -

 Ganador de la Microbiblioteca - Febrero 2022

La raya blanca apareció de la noche a la mañana y dividió la ciudad en dos. El alcalde dijo que aquello era una señal y que no debíamos cruzarla.  ¿Y quiénes éramos nosotros para contradecirle?

A un lado quedó la farmacia, la carnicería y el parque. Al otro, la plaza, la panadería y el hospital. A la izquierda, la escuela, el gimnasio y la taberna. A la derecha, la iglesia, la piscina y el cementerio.

Al principio nos lamentamos: que sin hospital cómo íbamos a vivir, que sin cementerio cómo íbamos a morir, que sin plaza dónde celebraríamos la fiesta, que sin cura quién nos iba a casar… Pero con el tiempo llegamos a acostumbrarnos. Los que se quedaron sin escuela enseñaban a los niños en casa y se automedicaban en la farmacia. Los de mi lado aprendimos a vivir sin carne y nos consolamos pensando que, al menos, teníamos pan.

Así vivimos muchos años hasta que un iluminado nos llamó imbéciles: “¿No veis que es solo una línea de tiza y que si queréis, la podéis barrer o cruzar?”

Esa misma noche cientos de hombres y mujeres de ambos lados nos colocamos a lo largo de la raya, enterramos al iluminado y construimos el muro que ahora atraviesa la ciudad.

Elena Bethencourt

martes, 29 de diciembre de 2020

Adolescencia (Finalista anual Relatos en Cadena 2021)

 


Estas humedades que me están matando no dejan de crecer. Gota a gota han inundado el suelo y suben por las paredes.
    A veces, de repente sales de tu cuarto y chapoteas por los charcos del salón como si fueras feliz. Yo me alegro de que sonrías otra vez. Quiero abrazarte, pero vuelve ese brillo a tus ojos y crece el nivel del agua.
    Me ahogo sin remedio en esta casa navegable, esperando que más pronto que tarde, dejes de llorar por él.

Elena Bethencourt

lunes, 24 de agosto de 2020

EL CAMBIO

Puerta corazón | Corazones, Dibujos, Catequesis



Me aburría la vida acomodada con tantas cenas de sociedad y personas vacías. Deseoso de un cambio, decidí probar eso que llaman “abrir el corazón” y dejé el mío de par en par. Entraron unos niños hambrientos primero, luego mujeres desamparadas, hombres sin techo, obreros sin sueldo. Aquella algarabía de gente corriente con problemas cotidianos me divertía, pero —pasados unos meses— perdí el interés y les pedí que se marcharan. Como no querían, cerré las puertas y los dejé dentro. Ahí siguen, haciendo ruido.
Para mí ha sido un gran cambio, ahora finjo no oírlos, antes solo fingía no verlos.

Elena Bethencourt

miércoles, 5 de agosto de 2020

Mar (Premio Nacional de Poesía infantil "Charo González", 2020)






MAR 


Alberto quiere ser mar 

con olas en la cintura, 

para jugar con los barcos 

y hacer muñecas de espuma. 

Peinarse las caracolas 

de una gran melena rubia 

que llega hasta el horizonte 

y resbala por sus curvas. 


Alberto quiere tener 

un vestido sin costuras 

adornado de sirenas, 

peces, pulpos y medusas. 

A juego, un fular de algas, 

unos tacones de bruma 

y —con la sal de los charcos— 

pintarse blancas las uñas. 


Guarda su nombre en secreto 

metido en una burbuja 

que flota sobre las aguas 

de su inmenso mar de dudas. 

Nunca pierde la esperanza 

de que alguien lo descubra 

y pronuncie esas tres letras 

como tres gotas de lluvia. 


¿Podemos llamarte Mar? 

—una niña le pregunta—, 

y Alberto se vuelve costa, 

océano, islote, duna. 

Sonríe, dice que sí, 

y sus pupilas oscuras 

encienden toda la playa 

como si fueran dos lunas.

Elena Bethencourt 


(XIII Premio Nacional de poesía infantil Charo González, 2020)

Valoración del jurado:

"En opinión de los componentes del jurado se valoró MAR por ser un poema breve, conciso, de gran belleza de imágenes y palabras en su sencillez, original y poético, con contenido para tomar lección y crecer en el respeto por la identidad de las personas. Poesía cargada de lírica, con abundantes metáforas referidas a la indumentaria marina. Llamó la atención su ritmo, musicalidad y doble sentido de las palabras a través de un lenguaje atractivo e instructivo para la etapa infantil. Formalmente es un romance clásico que se abre con el verso “Alberto quiere ser mar”. Ese “Mar”, nombre epiceno, que puede ser tanto masculino como femenino, referido a Alberto, encierra una clara intención coeducativa rompiendo los viejos tabús de género.
Texto muy propio para ser leído, recitado y representado que expone una historia muy actual y atractiva, texto que emociona y podría utilizarse como recurso educativo para ejercitar la memoria.En definitiva, un poema modelo de literatura de altura y que con tanta seriedad y sencillez nos presenta la galardonada Elena Bethencourt".
Fundación Conrado Blanco




miércoles, 1 de julio de 2020

EL TRATO (Ganador del Segundo Premio de Relatos en Cadena 2020)

Antes de ver lo que Arturito, el repetidor, llevaba en su caja de compases, acepté cambiársela por la mía. Primero pusimos dentro las cosas que nos dolían y nos comprometimos a llevar la carga del otro, seguros de que la nuestra era peor.
En mi caja metí el beso que Lucía —mi Lucía– le dio a mi vecino y la noche en que mi padre se fue. Al abrirla, Arturito se sintió huérfano de repente y se volvió desconfiado como yo.

En mi caso, desde que abrí la suya —hace ya tres años— estoy en quinto, coladito por los huesos de la maestra, dispuesto a repetir curso eternamente, sufriendo lo indecible por amor.

Elena Bethencourt

Escuchar Final mensual 25/11/19

                                            Vídeo final anual 29 junio 2020



miércoles, 18 de marzo de 2020

Nunc aut nunquam

Relato finalista de La Microbiblioteca, enero 2020

Cuando llegaron Más Adelante y el Día de Mañana estábamos tomando el fresco. Caminaban lentamente, como si arrastraran una pesada carga. Ya estamos aquí, dijeron y soltaron todo lo que durante años habíamos ido dejando para Más Adelante: las clases de teatro de mi hermana Puri, la carrera de mamá, las vacaciones familiares en el mar y la reducción de jornada de papá. También trajeron los momentos que perdimos por estar trabajando para el Día de Mañana y las personas a las que renunciamos, como mi novio Lucas, el pobre, que lo abandoné porque no podía darme un futuro mejor.

Se fueron muy deprisa. Las ofrendas y los sacrificios que habíamos hecho por ellos se quedaron tirados en el suelo. Son nuestros, dije, venga, vamos a usarlos. Pero mamá ya no quería estudiar, Puri tenía un puesto fijo en el ayuntamiento, yo me había casado con un idiota y, a estas alturas —con la vida tan hecha— era imposible irnos a la playa todos juntos.

Papá —a punto de jubilarse— fue el más desilusionado con la visita y empezó enseguida a hablar de un tal Aquellos Tiempos.

Desde una esquina, el Día de Hoy observaba la escena esperando tal vez que alguien le prestase un poquito de atención.

Elena Bethencourt