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miércoles, 19 de diciembre de 2018

LAS PUERTAS DEL CIELO

(Accésit en 100 palabras en un metro 4 - Metro de Málaga y Taller Paréntesis)


          En la estación de Puerta Blanca aparece un individuo desaliñado dando voces. Intenta congregar a la multitud en el vagón de metro pero si sigue gritando lo van a arrestar por escándalo público. Nos da lástima, parece buena gente y por pena nos lo llevamos a casa. Ya estamos arrepintiéndonos porque repite sin cesar “Yo soy la luz del mundo, la paz os dejo, mi paz os doy” y nos tiene la piscina abarrotada de pan y peces.
           Esta tarde, sin falta, lo dejamos en la estación de La Luz–La Paz y que sea lo que Dios quiera.


Elena Bethencourt

Los microrrelatos ganadores de 100 palabras en un metro 4ª edición son:

1º) Pubertad, de Raúl Clavero Blázquez (1000 euros).
2º) Una segunda oportunidad, de Francisco Luis Sánchez Hita (250 euros).
3º) Multitud relámpago, de Manuela Ruiz Montiel (100 euros).

Y los siete accésits, galardonados con un diploma acreditativo de ser finalistas, son para:

Eduardo Calderón Nieto
Elena Bethencourt Rodríguez
Ernesto Ortega Garrido
Eva María Nieves Rodríguez
Gabriel Noguera Martín
Margarita del Brezo
Santiago Eximeno Hernampérez



sábado, 15 de diciembre de 2018

ADRENALINA

Las imágenes se suceden a toda velocidad. En el balcón de la cuarta planta sus cinco amigos beben alcohol. En la tercera cuatro niños saltan sobre el sofá. En la segunda tres turistas comprueban los datos del vuelo. En la primera dos amantes caen rendidos. En el vestíbulo la belleza de la camarera impacta al recepcionista. En la piscina no hay nadie. El agua está fría, quizás, pero por veinte centímetros ya no importa.

Elena Bethencourt



RELATO FINALISTA DE NOVIEMBRE 2018 LA MICROBIBLIOTECA 

viernes, 14 de diciembre de 2018

TRES O CUATRO MESES

A veces ese orden se altera y empiezan a descontrolarse. A medida que se vuelven más anormales, las viejas sobreviven cuando deberían morir y se forman nuevas aunque no son necesarias. Entonces se dividen sin cesar.

Creo que algo así me explicó el médico pero yo no le escuchaba ya.


Elena Bethencourt


jueves, 13 de diciembre de 2018

IRREPARABLE


—Se me cayó la infancia y se me rompió en mil pedazos.

—Recoge todos los trocitos que yo te la pego.

—¿Y quedará como antes?

—No, siempre se le verán las uniones.


(Relato finalista en el concurso de Amnistía Internacional: Infancias rotas en los conflictos armados).
Cartel del Concurso

Casi 400 participantes


jueves, 6 de diciembre de 2018

LA ALBERCA

Pasar por debajo del arcoíris era lo que más deseábamos en el mundo. Una mañana de lluvia mi hermana Elisa y yo corrimos y corrimos por los campos. Queríamos cruzar aquella puerta multicolor. Cuanto más nos acercábamos, más lejos parecía estar. Pero nosotras seguíamos avanzando.
Elisa nunca volvió.
Mi madre no ha dejado de llorar desde entonces. En su mirada perdida puedes ver la niña de sus ojos flotando en el iris. En cada lágrima suya se refleja un arco de colores. Y si te fijas muy, muy bien, ves a mi hermana cruzándolo.


viernes, 23 de noviembre de 2018

PROYECCIÓN DE FUTURO

Foto de Víctor Lax

Mi madre me dice que la fuerza de la costumbre es más grande que la del amor. Mientras la peluquera me acicala el cabello, mi mente me lleva a una mañana dentro de cincuenta años: mi marido acaba de morir, lloro desconsolada y no sé por qué si nunca le he querido.

Veo mi vida desde ese momento hacia atrás: mi jubilación, los nietos, el último pago de la hipoteca, el día en que los hijos se fueron de casa, su nacimiento, la compra de nuestro hogar, la pasión inventada de la luna de miel. Siento el peso de la alianza en mi anular. Me oigo pronunciando “Sí quiero” y me maldigo por mentir. Veo a mi futuro esposo esperando en la ermita y el brazo de mi padre al que me aferro de camino al altar. Veo el coche en la puerta, el vestido blanco, el maquillaje y a la peluquera que me acicala el cabello.

Con lágrimas en los ojos me despido de los niños que no tendremos. Hoy es el día de mi boda y no me voy a casar.


Relato para Entc octubre 2018

Elena Bethencourt

jueves, 22 de noviembre de 2018

TEMORES


GANADOR CONCURSO "100 PALABRAS CONTRA LA POBREZA" DE EAPN ESPAÑA Y ESCUELA DE ESCRITORES.2018. 

—No me creerás pero el viento trajo un parque volando. Al rato llegó un sombrero, una camisa, unos pantalones, un indigente. 
—¿Y qué hiciste?
—Le puse el pie encima.
¿Para que no saliera volando otra vez?
—No, para que no se levantara.


Elena Bethencourt


Para ver la noticia pincha aquí

Video de sensibilización de la pobreza de EAPN España

FEARS

—You won’t believe me but the wind brought a park. Then a hat, a shirt, trousers and a homeless man.  
—And what did you do?
—I put my foot on him. 
—So that he would not blow away again?
—No, so that he couldn’t stand up.

Winner of “100 words against poverty” of the EAPN España (European Anti-poverty Network Spain)

Elena Bethencourt

viernes, 16 de noviembre de 2018

EL BOSQUE INANIMADO

PRIMER PREMIO XXV JORNADAS FORESTALES DE GRAN CANARIA 2018



Un día no encontró ni un solo buen árbol al que arrimarse y la sombra, en vez de cobijarle, le perseguía.

Elena Bethencourt

jueves, 1 de noviembre de 2018

CAMBIAR POR AMOR


(510 participantes)
Querido Carlos:

Después de tantos años juntos te conozco bien. Soy consciente de que  te ves con otras mujeres desde hace meses. También sé que todas te quieren y que tú las miras como antes me mirabas a mí.
Primero fue Laura, la azafata de vuelo. Siempre te encantaron los uniformes. Se te veía feliz cuando llegaba ella con la chaqueta azul ceñida al talle, la blusa blanca desabotonada y la falda corta contorneándose al rítmico compás de los tacones.
Después vino Sonia, la escritora. Pasaba largas horas leyéndote sus poemas de amor y nostalgia. Eran bastante cursis pero tú parecías encantado de oír su voz. A veces simplemente leíais a Benedetti al unísono: “Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo”. Ya ves, yo también me lo sé aunque nunca lo leyeras conmigo.
 Sé que Rosa te encandila con sus guisos y que no dejas de mirarla mientras canturrea en la cocina intentando conquistar tu estómago. A veces entre plato y plato le das una nalgada atrevida e incluso te pones acaramelado antes del postre. 
Con Lucía, la arquitecta, has diseñado palmo a palmo otro hogar. Escucha pacientemente todos tus deseos, ese balconcito con vistas al canal, ese jardín con árboles japoneses, la piscina cubierta para nadar en invierno… 
Creo que con Ruth, la enfermera, la cosa es distinta. Es muy tierna y se ve que te ama con locura. Te mima y cada vez pasas más tiempo con ella, te miras en sus ojos y temo que no sea sólo un capricho pasajero.  
No te guardo rencor por haberme olvidado. No es por resentimiento que te escribo esta carta, es por miedo a que algún día yo tampoco recuerde lo que fuimos. Estoy triste, pero tu felicidad es lo primero. Es por eso  que seguiré actuando como vengo haciendo desde el principio de tu enfermedad, haciéndome pasar por una mujer distinta cada día con la esperanza de que no pierdas la ilusión a la par que tu memoria.

Tu mujer que te quiere,
Laura, Sonia, Rosa, Lucía, Ruth

sábado, 22 de septiembre de 2018

ORO

Ese ruido me matará tarde o temprano.
Tendría yo unos tres años la primera vez que lo oí y nunca he dejado de sentirlo. Lo escuché bajito durante mi infancia, en mi primer beso y en la universidad. Estuvo presente en mi boda, en el nacimiento de mis hijos y  cuando se fueron de casa. Empezó a sonar más fuerte al jubilarme, cuando llegaron los nietos y al fallecer mi amor.
Su sonido aún me persigue día y noche y está a punto de alcanzarme, lo sé. Pero yo ya no puedo correr y él vuela: «Tic-tac, tic-tac, tic-tac».

Relato Finalista VI Concurso de Microrrelatos del ATENEO DE MAIRENA


GOLD

That noise will kill me sooner or later. I was about three years old when I first heard it and it has never stopped. I could hear it softly during my childhood, in my first kiss and in college. It was present at my wedding, at the birth of my kids and when they left home. It started to sound louder when I retired, when I had grandchildren and when my love died.
Its sound still haunts me day and night and is about to catch me, I know. But I cannot run anymore and it flies: «Tic-tac, tic-tac, tic-tac».

Elena Bethencourt